¿Qué docente elijo ser?

En este camino de formación en el campo de la educación, uno no pude desvincularse de preguntas como: ¿qué desafíos implicará mi función como educador? ¿qué tipo de decisiones deberé afrontar?. Estas dudas no son simples de resolver pero revisten importancia ya que están fundadas en nuestra esencia, aquello que aparamos y que representará la concreción de nuestros anhelos y la mejor expresión de nosotros mismos desde el punto de vista profesional.
Entiendo que la pregunta central puede resumirse en la siguiente: ¿qué docente elijo ser?. La construcción de mi rol conlleva una sensibilización previa basada en comprender la realidad y tomar posición frente a ella, además de la formación académica en el campo de la educación. Analicemos juntos algunas categorías que permiten dar sustento a esta idea.
Según Castells (2004) estamos en presencia de una revolución tecnológica que guarda ciertos rasgos y evidencia efectos:
– está enfocada hacia los procesos, por lo tanto sus efectos abarcan todas las esferas de la actividad humana,
– su materia prima y su principal resultado es la información,
– la información y el conocimiento están insertos en la cultura de las sociedades,
– las tecnologías de la información unen procesos de producción y distribución; transformando el modo en que opera el sistema de producción de las sociedades: articulando actividades, configurando redes de organizaciones y estableciendo flujos de factores de producción. Estos aspectos ligados conforman una nueva estructura económica que a su vez redefine la estructura de clases dentro de las sociedades.
– se observan cambios organizativos subyacentes: flexibilidad y adaptabilidad, respondiendo a un medio cambiante, complejo y con incertidumbre,
Estas cuestiones pueden resultar muy abstractas, pero ¿qué implicancias tiene esta revolución tecnológica en el desarrollo y devenir de las sociedades? Las consecuencias se vinculan, entre otras cosas, con el carácter estratégico que toman las tecnologías de la información en la economía y en la eficacia de las instituciones sociales. Este carácter cambia las fuentes de poder en la sociedad y entre las sociedades, entonces el control de la ciencia y la tecnología se constituye como la principal fuente de poder dentro de la sociedad de la información.
Otro de los aspectos que Castells (2004) reconoce de la Sociedad de la información es la nueva condición de la mujer, ya que su incorporación en el mercado del trabajo y al mismo tiempo el surgimiento de los movimientos feministas condicionan a la mujer en la realización de cuatro tareas: trabajar por un salario, cuidar la casa, criar a los hijos y gestionar el marido. En la sociedad industrial el cuidado de los hijos estaba exclusivamente a cargo de la mujer en el hogar. En la sociedad de la información esta tarea no tiene sustituto, no se prevén servicios de atención al hogar. Es por esto que esta nueva configuración del papel de la mujer dentro de la sociedad tiene un principal impacto que es la familia. En particular están siendo afectados los modelos de socialización de los niños que hasta hace tiempo eran institucionalizados por el modelo de familia patriarcal, incluso se diversifican los roles dentro de la propia familia. El resultado de esta situación es la conformación de personalidades más complejas, menos seguras y más capaces de adaptarse a roles cambiantes y a diferentes contextos sociales.
En cuanto a la economía observamos que las economías nacionales no se constituyen como unidades independientes, sino más bien se configuran estrategias económicas nacionales que operan en un sistema global que sobrepasa los límites nacionales. De este modo veríamos que no es posible la existencia de una economía nacional independiente de las demás, pues todo este conjunto de estrategias nacionales operan en forma de economías articuladas, incluso en el caso de los países más pobres o desfavorecidos. Castells (2004) sostiene que para entender verdaderamente la Economía global es necesario considerar estas sociedades más pobres o desfavorecidas, pues su condición responde a ciertos obstáculos en su camino a la sociedad informacional.
Todas estas cuestiones antes expresadas configuran una nueva estructura social que se caracteriza por: dualización de las sociedades dependientes; afirmación de la identidad cultural en términos fundamentalistas para rechazar las reglas del juego; migraciones en masa; y “conexión perversa” de los países excluidos.
Desde la perspectiva de Estela Quintar y Hugo Zemelman es posible construir conocimientos a través del desarrollo de la conciencia histórica. Por esto, necesitamos entender y construir un nuevo contrato social sobre la educación, que se contrapone a los antiguos mandatos civilizatorios basados en supuestos de exclusión y subordinación. Esta nueva educación que se basa en el dolor histórico consiste en reencontrarnos con nosotros mismos y reconstruirnos como sujetos. Decimos esto porque el contrato social que estaba vigente hace tiempo, ausentaba la presencia de los sujetos físicamente e ideológicamente. En este sentido, reconstruirnos como sujetos supone entendernos a nosotros mismos en el ámbito de una realidad dada ante una realidad construible, que se puede potenciar no solamente desde el gran conocimiento acumulado. Necesitamos para esto un profundo cambio epidémico en la educación, que contemple al aprendizaje no solamente como una mera acumulación de información, sino que le permita al sujeto hacer uso de los conocimientos para interpretar su realidad y de esa forma actuar para transformarla, es decir plantearse la reflexión sobre el qué hacer con la realidad interpretada. Esta es la idea de sujeto colocado.
Esta idea anterior no es indiferente a la de Paulo Freire (1999) en el sentido de que éste autor entiende que el sujeto debe verse en el mundo y con el mundo como seres históricos, siendo capáz de actuar sobre su realidad, en definitiva constituyéndose como sujetos condicionados pero no determinados por la realidad que está dada pero dándose a la vez.
Con todo el análisis realizado nos permitimos reflexionar sobre el camino que estamos transitando, sobre la realidad que tenemos, para entenderla y poder educar para transformarla.
Entonces, hoy elijo formarme como educador para acompañar a los futuros estudiantes y ser capaz de brindarles herramientas para colocarse y no acomodarse frente a la realidad que nos rodea, generando condiciones para la construcción o producción del conocimiento, tomando posición sobre los procesos de lucha y siendo consciente de los aprendizajes que se dan implícitos y explícitos (sin dejar de pensar aquellos que quedan fuera) en los procesos de aprendizaje.

Referencias
Castells, M. (2004) La era de la información: economía, sociedad y cultura. España: Siglo XXI editores.

Freire, P. (1999) Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa. México: Siglo XXI editores.

Rivas Diaz, J. (2005) Pedagogía de la dignidad de estar siendo. Entrevista con Hugo Zemelman y Estela Quintar. México. Disponible en: http://tumbi.crefal.edu.mx/rieda/images/rieda-2005-1/aula_magna.pdf

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